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domingo, 16 de septiembre de 2012

Acacia


Historia:

Acacia es el nombre que los griegos daban a una planta del antiguo Egipto, posiblemente A. senegal (L.) Willd. En el lenguaje de las flores significa  la acacia "amistad" y en sus flores de color amarillo "amor secreto".

Dioscórides dice de la exótica acacia:


<< La acacia nace en Egypto, y es como un arbolillo espinos, poblado de ramos, los cuales no se estienden derechos [...] Mana tambien de aquesta espina una goma [...] De la goma se tiene aquella por la mas excelente, que en la forma se parece à un gusano, y es traslucida como un vidrio, muy libre de astillas. Tienese por buena, despues desta, la blanca ansi como inutil, la reinosa y muy sucia [...] aplicada con un huevo en forma de emplasto, no dexa salir las vexigas de las quemaduras del fuego>>.

Laguna por su parte comenta:

<< La goma de la espina Egyptia, la llama Serapion goma arbica. Empero conviene considerar, que ansi como nos es rara la acacia arabiaca, ni mas ni menos tenemos falta de aquella goma. Porque la goma arabica ordinario de las boticas, induaignamente tiene tal el sobrenombre: y nace aca entre nosotros, de los ciruelos, perales, cerezos, almendros, y finalmente de todos aquellos árboles, que no produzen resina[...] con la qual goma las donzellas se adornan ordinariamente las crenchas. Esta goma cozida con cerada, y desecha, es admirable remedio para deshazer las asperezas y empeynes de todo el cuerpo, y en especial de las manos >> .

En África  los curanderos tradicionales consideran la goma de acacia como un poderoso tónico. Emplean su decocción para lavar úlceras y llagas, e incluso la lepra; por vía interna, se utiliza en el tratamiento de la disentería y la diarrea. En Tanzania se emplea su raíz en el tratamiento de la gonorrea.

Mitología y simbología:

Abeto

Historia

Dioscórides no menciona el abeto, pero Andres de Laguna lo clasifica junto a otras corníferas, como el pino, y dice:

"Mas el abeto produze aquel excelente liquor incognito a los antiguos, comunmente llamado oleo de abeto: el qual ce coge rompiendo ciertas vexigillas que se hincan entre corteza y corteza de dicho abeto, en las quales milagrosamente se engendra. Es el oleo de abeto muy claro, puro, transparente, oloroso, y amargo [...] tiene la virtud de soldar las heridas frescas, y de encorar las llagas. Tomado por la boca resuelve toda ventosidad, vale contra los dolores de y jaga, purga las arenas de los riñones, y mitiga todos los dolores de las juncturas, y de los nervios".

Laguna no deja de citar en sus comentarios los lugares por donde crecen las plantas. La mayoría se sitúan en Italia, donde permaneció exiliado gran parte de su vida; sin embargo, cuando habla del abeto se desvela su origen segoviano:

"Ay gran muchedumbre ansi de abetos, como de otras resiniferas plantas, en las montañas de Trento, adonde los comarcanos hazen gran caudal de su azeyte. Semejantemente se hayan todos aquellos arboles de Valsayn de Segovia".


       

Abedul (Betula Pendula)


HISTORIA
El abedul aparece en el planeta hace más de 30 millones de años, quizá como una respuesta a la necesidad de colonizar las tierras más frías e inhóspitas.
Tras las glaciaciones, los abedules son los primeros que cubren las inmensas tierras que empiezan a despertar de su letargo; en la montaña, es el primer árbol que soporta la intensa soledad, bajo la débil protección de los brezos.

CULTURA
El abedul gozó de notables con notaciones mágicas al ser un árbol sagrado para los celtas. El abedul, el árbol de hoja caduca que florece al norte, sirvió de templo a los antiguos druidas.

Para los celtas este árbol simbolizaba al dios de los vivos y de los muertos. En el "Cad goddeu" o Combate de los árboles, que se atribuye al bardo galés Taliesin, el dios-mago Gwyddyon, adquiere la forma de abedul. El nombre celta del abedul, "betule", se encuentra en numerosos topónimos, principalmente en aquellos compuestos por "bezu".

El abedul protagonizó en el mundo celta algunos actos de magia contaminante que después fueron asimilados por el cristianismo. El mejor ejemplo lo cita Frazer en "La rama dorada":

  • El jueves anterior al domingo de Pentecostés, cantan, llevan guirnaldas y derriban un abedul joven que revisten con ropas de mujer o le adornan con cintas y retazos de telas multicolores. Después celebran un festín y cuando terminan vuelven a cargar con el árbol vestido y lo meten en casa entre cantos y bailoteo, dejándolo dentro de cierta caja donde permanece como huésped de honor hasta el domingo de Pentecostés. En los días intermedios, visitan la casa está su huésped, pero al tercer día, día de Pentecostés, lo llevan a un río donde lo tiran y tras el árbol, sus guirnaldas. En esta costumbre rusa -dice Frazer- se muestra claramente la personificación del árbol vestido con ropas de mujer y el arrojarlo a la corriente de agua es, muy probablemente, un conjuro para la lluvia.


MITOLOGÍA Y SIMBOLOGÍA